El Día mundial del corazón se celebra cada 29 de septiembre para crear conciencia y poner en primer plano que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo.
Y más que una fecha para hablar sobre uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, es una oportunidad para hacer algo concreto por la salud cardiovascular. Es decir, adoptar hábitos de prevención, conocer factores de riesgo y aprender a reconocer las señales que pueden aparecer antes de una emergencia.
Es una realidad que nuestra salud suele quedar relegada por la vida agitada del trabajo, las responsabilidades familiares, los compromisos y todo aquello que parece no poder esperar. Ese sentido de urgencia del mundo actual nos obliga a dejar de un lado señales tan sencillas de nuestro cuerpo.
El cansancio repentino que no habíamos experimentado, la respiración diferente al subir las escaleras o la molestia en el pecho que aparece de vez en cuando y que casi siempre reciben la misma respuesta de nuestra parte “esto ya pasará”.
En este artículo te mostraremos las principales causas de las enfermedades del corazón, las señales que siempre pasan desapercibidas a cualquier edad y las medidas concretas que debes adoptar para reducir riesgos.
También encontrarás información relevante del por qué la prevención médica y una planificación financiera adecuada que incluye la adquisición de un seguro de salud o vida forman parte de una protección más completa para ti y tu familia.
Principales causas y síntomas de enfermedades del corazón que pasamos por alto
Las causas de enfermedades del corazón van mucho más allá de la genética. La edad y los antecedentes familiares influyen, pero también cuentan otros factores como la presión arterial elevada, el colesterol alto, consumo frecuente de tabaco, una alimentación poco saludable, falta de actividad física, obesidad y determinados hábitos relacionados con el consumo de alcohol.
A estos elementos se suma el estrés crónico que también afecta la salud cardiovascular, especialmente porque favorece alteraciones del sueño y otros comportamientos que aumentan el riesgo. Una enfermedad cardiovascular puede avanzar durante años sin producir síntomas evidentes y, en determinados casos, un infarto puede ser la primera manifestación de una enfermedad arterial que ya estaba presente.
Entre las señales que conviene tomar en cuenta están:
- Fatiga extrema o inusual sin una causa clara, especialmente cuando aparece de forma persiste o resulta desproporcionada frente a la actividad realizada.
- Dolor o molestia en la mandíbula, cuello, espalda o parte superior del cuerpo. Un evento cardíaco no siempre comienza con un dolor intenso en el pecho.
- Mareos repentinos, sensación de desmayo o debilidad. Estos síntomas de enfermedades del corazón pueden tener muchas causas, pero cuando aparecen junto a otras señales requieren especial atención.
- Dificultad para respirar con esfuerzos mínimos, si realizabas ciertas actividades y de repente empiezas a experimentar falta de aire es necesaria una valoración médica.
En las mujeres algunos síntomas pueden ser menos notorios como señales de un infarto. American Heart Association destaca que el dolor o presión en el pecho y otras manifestaciones como la falta de aire, náuseas, dolor de espalda, hombro, mandíbula y cansancio inusual, requieren revisión de un especialista.
Ninguna de estas señales debería convertirse en un diagnóstico hecho a partir de una búsqueda en internet. Si los síntomas son nuevos, intensos, repentinos o aparecen juntos a otros, especialmente dolor o presión en el pecho se necesita atención médica inmediata.
Tipos de enfermedades del corazón en jóvenes: un riesgo en aumento
Un mito que se ha mantenido por generaciones es pensar que una persona joven está automáticamente protegida frente a las enfermedades cardiovasculares. Este es un grave error porque la edad reduce algunos riesgos, pero no los elimina por completo.
De hecho factores como la obesidad, hipertensión, colesterol elevado, diabetes tipo 2, tabaquismo y sedentarismo pueden aparecer desde etapas tempranas de la vida y acumular consecuencias durante décadas.
World Heart Federation ha advertido en muchas ocasiones sobre la presencia de factores de riesgo cardiovascular incluso en adolescentes y adultos jóvenes. Por esa razón, cuando hablamos de tipos de enfermedades del corazón en jóvenes, no debemos pensar únicamente en el infarto. Existen algunas afecciones que pueden aparecer o detectarse durante la juventud y requieren un especial seguimiento médico, entre ellos:
- Hipertensión arterial prematura: puede desarrollarse sin síntomas y permanecer desapercibida durante años. Sin el debido control aumenta el riesgo cardiovascular a largo plazo.
- Arritmias: determinadas alteraciones del ritmo cardíaco pueden producir palpitaciones, mareos, fatiga o desmayos. El estrés puede influir en la frecuencia cardíaca y en algunos factores relacionados con el riesgo, aunque no debe asumirse que toda arritmia es causada por ansiedad o burnout.
- Miocardiopatías: son enfermedades que afectan al músculo del corazón. Algunas tienen un componente hereditario y otras pueden relacionarse con diferentes enfermedades o factores adquiridos.
Debes tener presente que la prevención no tiene una edad de inicio. Desde una edad temprana conviene conocer cuál es tu presión arterial, revisar los niveles de colesterol y glucosa, mantener actividad física y conversar con un profesional de la salud sobre los antecedentes familiares.

Guía práctica: Prevención de enfermedades del corazón paso a paso
La prevención de enfermedades del corazón no depende de una sola decisión. Se construye combinando actividad física regular, una alimentación que limite grasas saturadas y exceso de sodio, ausencia de tabaco, un peso saludable cuando sea necesario y un seguimiento adecuado de factores como presión arterial, colesterol y glucosa.
La Organización Mundial de la Salud señala que una gran parte de las enfermedades cardiovasculares puede prevenirse si se actúa sobre factores de riesgo modificables. Lo importante es convertir la prevención en algo sostenible. Es decir, no se trata de cambiar todos tu hábitos de un día para otro sino de identificar dónde están los principales riesgos y trabajar en ellos.
Algunas acciones concretas:
- Muévete con regularidad: como referencia general los adultos deberían acumular al menos treinta minutos semanales de actividad física moderada. Una forma sencilla de organizarlo es caminar a paso rápido, montar bicicleta o realizar otra actividad que involucre movimiento durante cinco días a la semana.
- Reduce el sodio: el exceso de sodio puede contribuir a elevar la presión arterial. recomienda no superar los 2.300 mg diarios y plantea como objetivo ideal 1.500 mg para la mayoría de los adultos, especialmente para aquellos que necesitan controlar la presión.
- Revisa el tipo de grasa que consumes: una alimentación sana prioriza grasas insaturadas sobre grasas saturadas y limita alimentos ultraprocesados como carnes y productos con exceso de azúcares añadidos.
- Crea espacios reales de desconexión: dormir adecuadamente, caminar y respirar de forma consciente, así como sostener conversaciones con personas cercanas pueden ayudar a mejorar el estrés crónico que influye directamente en la presión arterial.
- No ignores el tabaco: evitar el consumo de tabaco es una de las medidas más importantes para reducir el riesgo cardiovascular.
Es importante que a estas acciones sumes una medida que siempre dejamos en un segundo plano, conocer tus números. Monitorea de forma regular tu presión arterial, colesterol, triglicéridos y glucosa porque aportan información importante para tu salud. Debes saber que la falta de síntomas no significa necesariamente ausencia de riesgo.
Por esa razón, el chequeo médico periódico es uno de los pilares para la prevención de enfermedades del corazón. La frecuencia y los estudios necesarios dependen de la edad, tus antecedentes familiares, factores de riesgo y el estado general de cada persona.
Un profesional puede determinar qué controles te corresponden y cuándo es necesario profundizar con estudios adicionales. Prevenir no significa vivir pendiente del corazón, al contrario es ser precavido para evitar un incidente de salud inesperado.
¿Es posible prevenir y revertir las enfermedades del corazón?
Sí, en determinados casos es posible prevenir y revertir las enfermedades del corazón o al menos detener su progresión y reducir significativamente el riesgo de complicaciones. El diagnóstico temprano, el control de algunos factores de riesgo y cambios en la alimentación, así como actividad física frecuente pueden modificar favorablemente la evolución de las enfermedades cardiovasculares.
La evidencia demuestra que en personas con enfermedad coronaria, las intervenciones intensivas sobre el estilo de vida pueden producir regresión de parte de la aterosclerosis. Sin embargo, esto no significa que todas las placas arteriales puedan desaparecer o que una persona pueda “limpiar sus arterias” con remedios caseros.
Es fundamental que cualquier acción para detener o modificar una enfermedad cardíaca se desarrolle con el acompañamiento de un especialista en cardiología. Dependiendo del caso, puede ser necesario combinar alimentación, ejercicio, control de peso, medicamentos, seguimiento de colesterol y presión arterial u otras intervenciones.

¿Cómo proteger a mi familia y a mí frente a una enfermedad cardiovascular?
Proteger el corazón tiene dos frentes y el primero es clínico porque comienza por detectar posibles riesgos para contar con atención médica cuando sea necesaria. El segundo es financiero y es el que nos obliga a preguntarnos ¿Qué ocurriría en mi hogar si una enfermedad grave me impidiese trabajar o generar ingresos durante un período prolongado de tiempo?
Ante un escenario como el anterior, un seguro de salud toma gran relevancia porque está orientado a facilitar el acceso a atención médica en caso de un siniestro.
En el caso de BMI los planes internacionales de salud contemplan una serie de beneficios que ayudan al cliente a estar preparado en caso de alguna enfermedad o accidente. Entre ellos cobertura mundial, acceso a una red de hospitales de primer nivel y especialistas médicos con una gran trayectoria.
En materia cardiovascular este diferencial adquiere especial relevancia porque ofrece consultas especializadas, pruebas diagnósticas, hospitalización, procedimientos o tratamientos de mayor complejidad. Obviamente el alcance de cualquier cobertura depende de las condiciones, límites, exclusiones, deducibles y demás términos de la póliza que se haya contratado.
Por esa razón, conocer este tipo de detalles antes de necesitarlos forma parte de una buena planificación financiera. Un evento cardíaco severo puede afectar mucho más que la salud, también puede interrumpir temporalmente la capacidad de generar ingresos o en casos más graves, cambiar de manera permanente la estructura económica de una familia.
Y es ahí donde entra en acción un seguro de vida porque su función no es reemplazar la atención médica, sino proporcionar un respaldo económico a los beneficiarios cuando ocurre un siniestro.
El respaldo financiero que se entrega a los beneficiarios ayuda a hacerle frente a una hipoteca, pago de la renta, gastos cotidianos en el hogar o la educación de los hijos. Adquirir una póliza de vida es una decisión que brinda tranquilidad y protección a quienes más amas, tu familia.
BMI tiene diferentes soluciones de vida orientadas a la protección familiar y patrimonial, con opciones que varían según las necesidades y presupuesto de cada persona. Adicionalmente, algunos planes incluyen anexos a la póliza con beneficios acelerados por enfermedades terminales y renta familiar.
El punto más relevante en esta relación entre salud y planificación es saber que si adquieres un seguro de salud o vida, tu familia contará con el respaldo financiero necesario ante un escenario inesperado.
Es obvio que la póliza no eliminará los riesgos de la vida o la posibilidad de desarrollar enfermedades del corazón, pero si ayudará a que un posible accidente, aparición de una patología o la ausencia del padre o madre se convierta en una crisis económica para la familia.
Cuidar un órgano tan importante como el corazón no consiste únicamente en comer mejor o salir a caminar, significa revisar tu salud, conocer tus antecedentes médicos, entender tus riesgos y tener un plan para proteger a quienes que dependen de ti.
El “Día mundial del corazón” es un buen momento para hacer énfasis en que la prevención debe ser constante todo el año. Y cuando se combina un seguimiento médico adecuado con una planificación financiera responsable se tienen mejores posibilidades de vivir bien y proteger a las personas que forman parte de nuestro futuro.
Preguntas frecuentes sobre el Día mundial del corazón
Porque ayuda a mantener la salud cardiovascular en la conversación y recuerda que muchas enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse o controlarse si se identifican sus factores de riesgo a tiempo.
Entre los principales factores están la hipertensión, colesterol elevado, tabaquismo, alimentación poco saludable, inactividad física, obesidad, diabetes y consumo perjudicial de alcohol. Los antecedentes familiares y la edad también influyen, aunque no pueden modificarse.
Los jóvenes también pueden presentar hipertensión, arritmias y determinadas miocardiopatías. Además, los factores de riesgo metabólicos pueden comenzar temprano y aumentar el riesgo cardiovascular con el paso de los años.
Dolor o presión en el pecho, falta de aire, molestias en la mandíbula, cuello, espalda o brazos. Igualmente, mareos, sudor frío, náuseas y cansancio inusual pueden ser señales de alarma. Si aparecen de manera repentina o intensa busca atención de emergencia.
No existe una edad demasiado temprana para desarrollar hábitos saludables. Es recomendable trabajar en una buena alimentación, actividad física y control de factores de riesgo a temprana edad, por ello, los chequeos médicos específicos deben adaptarse a cada persona y sus antecedentes.
Un seguro de salud puede facilitar el acceso a especialistas, estudios diagnósticos, hospitalización y tratamientos que estén contemplados en la póliza. La cobertura concreta depende del plan, sus límites, exclusiones, deducibles y condiciones contractuales.
Los antecedentes familiares pueden aumentar el riesgo cardiovascular, pero no permiten predecir por sí solos qué ocurrirá en el futuro. Un seguro de vida puede formar parte de la planificación financiera familiar y proporcionar un respaldo económico a los beneficiarios ante el fallecimiento cubierto por la póliza.
Primero no esperes a comprobar si desaparecen, tampoco intentes determinar la causa por internet. Si presentas señales compatibles con un infarto, especialmente presión o dolor en el pecho, dificultad para respirar, sudor frío, náuseas o dolor en la parte superior del cuerpo, busca atención de emergencia inmediatamente.



